Aislar la cubierta de casa de la humedad y el frío. Ese es el principal cometido de uno de los materiales más empleados en el aislamiento de los tejados, terrazas y patios, la tela asfáltica. Es fácil de instalar, asequible y muy efectiva.

En general, el usuario puede encontrar tres tipos de tela asfáltica en el mercado. La más común en la tela asfáltica negra que suele componerse de antiadherente, fieltro de fibra de vidrio y el elemento que le da su color característico: el oxiasfalto o betún oxidado. Este producto derivado del petróleo surge tras someter al crudo a un proceso de oxidación mediante aire caliente, por regla general.

Según los expertos, es la más adecuada para terrazas y patios. En la mayoría de los casos, no se encuentra a la vista y puede usarse como complemento de una segunda tela, de mayor grosor, que se instala por encima.
El aluminio es el componente principal de otro de los tipos de tela asfáltica. Contiene aluminio gofrado, tejido de fibra de vidrio, antiadherente y, de nuevo, oxiasfalto. Su superficie, más susceptible de emplearse a la intemperie, puede pintarse del color que se desee.

La última de las variedades tradicionales de tela asfáltica es la que cuenta con una capa pizarra en su composición. Además de los componentes habituales (oxiasfalto, fibra de vidrio…). El mineral se emplea como elemento de autoprotección. Sus características la hacen idónea para aislar tejados y, pensados para este fin, se suele presentar en rojo y gris-negro.

El único inconveniente de esta tela, la más resistente, es que durante su instalación desprende unas pequeñas piedras, que no desaparecen hasta que está bien fijada.

¿Cuándo instalarla?

Una instalación de tela asfáltica se concibe para durar. No obstante, el paso del tiempo, la ubicación de la vivienda o, incluso, las condiciones climáticas y el material escogido determinan la vida útil de este tipo de materiales.

Procura revisar el estado del aislamiento de techos y terrazas puntualmente y ponte en guardia en cuanto aparezcan humedades: puede que la tela se haya roto en alguna de sus partes.

Incluso aunque se rompa, no debes preocuparte en exceso ya que instalar una tela asfáltica es sencillo y no es tan engorroso como parece. La primera consideración es que cualquiera de los tipos de tela disponibles resiste la instalación de baldosas o revestimientos encima. De hecho, una forma de garantizar su durabilidad es precisamente cubrirlas.

Pasos

Una vez esté la superficie limpia, es preciso aplicar una pintura bituminosa con propiedades hidrófugas, anticorrosivas e impermeabilizantes. Ten cuidado a la hora de aplicarlo porque puedes acabar con problemas respiratorios si el espacio no está muy bien ventilado.

Cuando este barniz se seque, se procede a instalar la tela asfáltica con la ayuda de un soplete para que se derrita la parte asfáltica de la tela (que debe estar en contacto con el barniz). Ya sólo bastan unos guantes y algunos golpes para asegurar la correcta instalación.